martes, 20 de mayo de 2014

LA INICIACIÓN / ACCIÓN INTERNA

Cristo, Buda, LaoTse y otros grandes iniciados, dejaron un legado de profunda enseñanza espiritual. La humanidad todavía se encuentra en proceso de asimilación y conocimiento de esas virtudes.  El ruido social y la velocidad en que vivimos, dificulta la compresión de estas enseñanzas.

Hasta ahora se ve claramente que las instrucciones que emanan de la ciencia espiritual y que han sido el legado de grandes iniciados a lo largo de la historia, ejercen una influencia determinante hasta en lo más íntimo de la naturaleza humana. 

Los fundadores de semejantes cosmovisiones han dado a la humanidad esas instrucciones, no partiendo de un nebuloso sentimiento, sino en virtud de ser grandes iniciados. Basándose en su conocimiento espiritual formularon sus preceptos morales. Sabían cómo actúan éstos sobre lo sutil de la naturaleza humana y deseaban que sus adeptos gradualmente desarrollaran esa parte sutil de la naturaleza humana.

Vivir de acuerdo con tales concepciones del mundo significa trabajar por el propio perfeccionamiento espiritual. Sólo si el hombre sigue estas indicaciones, servirán al universo entero. El deseo de perfeccionarse no es, de modo alguno, egoísmo, ya que el hombre imperfecto es también servidor imperfecto de la humanidad y del mundo. Cuanto más perfecto sea el hombre tanto mejor sirve a la sociedad en su conjunto.
 "Si la rosa es bella, embellece el jardín".

Los iniciados han trabajado conscientemente para propiciar este proceso evolutivo de la humanidad. Sólo se comprenderá el contenido de sus enseñanzas si se tiene en cuenta que tienen su origen en el conocimiento de lo más recóndito de la naturaleza humana. 

Poseían profundos conocimientos, y en base a ellos crearon los ideales de la humanidad. Así se entiende que los fundadores de las grandes cosmovisiones sean los grandes iniciados. Lo que de ellos emana se difunde en las almas humanas, de modo que, junto con la humanidad, progresa el mundo entero.


El hombre se acerca a estos grandes guías si, mediante su propio desarrollo, se eleva hasta su altura.

LA ACCIÓN INTERNA


Todos crean con el pensamiento continuamente, sépanlo o no. Y debemos percatarnos que nuestros deseos y pensamientos están continuamente llenando el mundo interior con “formas de pensamientos.” La forma de pensamiento es una creación mental generalmente cargada de deseo. Posee forma tangible en las áreas comparativamente sutiles del mundo del pensamiento y su potencia, cualidad y duración dependen de cómo la creamos y la sostenemos.

Una de las razones de la confusión mundial de hoy es la miríada de formas de pensamientos negativos, conflictivos y destructivos con que la humanidad llena el ambiente. El aumento de la actividad mental del ser humano común, a medida que comienza utilizar su mente con mayor frecuencia, es un paso progresivo y está produciendo temporalmente una situación peor que la anterior. Por tanto, la primera responsabilidad es aprender a controlar la mente y, en lugar de acrecentar las formas de pensamientos confusos y destructivos, tratar de pensar constructivamente.

El reino de la mente es un área comparativamente virgen, pero todos estamos entrando en esta dimensión con bastante rapidez. Y las mentes pioneras que se aventuran están descubriendo las posibilidades que yacen en este campo. Todo lo cual indica el vasto trasfondo de la meditación y nos sugiere que, así como la meditación es una técnica para entrenar la mente, también es el arte de asumir nuestro patrimonio en los mundos internos.

La mayoría de las personas sólo tiene una vaga idea de lo que realmente es la meditación y necesitamos aclarar cómo se realiza, cómo funciona, lo que logra y el servicio que puede prestar.

El pensamiento es una energía, un poder invisible pero real y a través de la meditación podemos enfocarlo para construir, nutrir y sostener una idea, una cualidad o una regla o ley de la vida. Sencillamente, la meditación es acción interna, es decir, acción en los mundos internos. Existen varias clases de acción interna: todo pensar, anhelar, imaginar, toda aspiración y deseo es actividad de este tipo, pero generalmente se llevan a cabo sin intención consciente y sin sentido de responsabilidad. La meditación, por otra parte, es el uso consciente y deliberado del pensamiento para realizar un propósito específico.

Toda acción humana externa es resultado de alguna actividad interna. Con frecuencia son los deseos y pensamientos incontrolados lo que mueve a la mayoría, y esto puede producir toda suerte de dificultades y hasta tener consecuencias dañinas tanto para el individuo como para la humanidad en general. Es por ello que es esencial convertirnos en dueños de nuestro propio reino interior, creando en este mundo subjetivo solamente lo que consideremos correcto y constructivo; y contribuyendo al bien común en esos planos internos como lo haríamos en el mundo externo.
La mente debe ser un instrumento a disposición de nuestro ser esencial, nuestro ser espiritual. Es este ser esencial y trascendente que somos el que debe gobernar la vida y no hay que dejar que sea la mente la que nos gobierne. Es la mente la que debe estar a nuestro servicio y no al revés. (Serval Dion-Fortune).
En primer lugar hay que aprender a hacer esto en nuestra propia área del mundo interno, área por la cual somos responsables. Luego, contribuimos al reino general de vida interior que compartimos con toda la humanidad. A este respecto debemos indicar los peligros de la sugestión individual o de las masas. Estamos abiertos a influencias de diversos grados, lo cual es otra razón por la que no es bueno ser negativos y vagos en los niveles internos y es conveniente desarrollar una positiva vida interior.

El pensar constructivamente es algo que todos podemos hacer y que  hay que hacer en todo momento libre, donde quiera que estemos. Por su puesto, la meditación real requiere aislamiento, quietud al principio, pero el utilizar los minutos libres para pensar constructivamente es una buena práctica para aprender a controlar la mente. En poco tiempo encontramos que podemos hacerlo en lo que aparentemente sean momentos desfavorables, tales como el tiempo que estamos en los medios de movilización, cuando estamos esperando algo o incluso llevando a cabo simples tareas domésticas.

Compilado: Anónimo Donoso.
http://www.escuelasiniciaticas.org/2
http://www.proyectopv.org/


No hay comentarios:

Publicar un comentario